Di Magrimento nació en Ciudad de México como un estudio pequeño que trabaja con pocos encargos a la vez. Preferimos entender el contexto de una marca antes de proponer una solución: quién la va a leer, en qué papel se va a imprimir, qué tipografía resiste el uso diario. Esa forma de trabajar nos ha llevado a colaborar con cafeterías de especialidad, editoriales independientes y proyectos culturales que necesitan una identidad coherente, no solo un logotipo bonito.
No hay una sola fecha de fundación que explique Di Magrimento. La práctica se fue formando entre encargos sueltos, pruebas de imprenta fallidas y decisiones que hoy sostienen el método de trabajo. Este recorrido resume los hitos que marcaron el rumbo: desde la primera identidad cobrada hasta el manual de marca que hoy usamos como estándar interno.
El primer trabajo pagado fue un logotipo y un menú impreso para un local pequeño en la colonia Roma. No había manual ni retícula: se resolvió con dos pesos tipográficos y una tinta bermellón sobre papel hueso. Ese encargo dejó una lección que sigue vigente: probar la impresión antes de entregar el archivo final.
Llegaron tres encargos seguidos de editoriales pequeñas que publicaban ensayo y crónica. Ahí se definió una retícula de cubierta con jerarquía tipográfica fija y variación cromática por volumen. Fue también el año en que empezamos a entregar archivos en PDF/X además de AI y SVG, porque los impresores lo pedían con insistencia.
El trabajo remoto obligó a ordenar el proceso. Se incorporó una fase de investigación de contexto previa a cualquier boceto: revisión de competencia, referencias materiales y una paleta cromática cerrada antes de producir. Ese cambio redujo las rondas de corrección y dejó claro qué se entrega en cada etapa.
Dejamos de entregar solo logotipos sueltos. Cada proyecto empezó a cerrar con un manual que documenta usos, tamaños mínimos, aplicaciones en vitrina, menú y etiquetas de lote. Los clientes de papelería y empaque fueron los que más empujaron este formato, porque necesitaban instrucciones claras para proveedores locales.
Además del proyecto cerrado, se abrió la modalidad de acompañamiento mensual para marcas que necesitan ajustes continuos. Las sesiones de revisión se hacen en línea, con entregas parciales en PDF y archivos editables al cierre de cada ciclo. Es la vía que hoy usan varias editoriales y proyectos culturales con calendario propio.
Si tu marca está en una etapa distinta a las que aparecen aquí, la llamada inicial sirve justamente para ubicarla. Escríbenos a info@studiodimagrimento.com o marca +52 52 8356 1574 y revisamos juntos qué formato conviene.
Di Magrimento nació en Ciudad de México como un taller pequeño de diseño gráfico y dirección de arte. Trabajamos con marcas independientes, editoriales que publican pocos títulos al año, cafeterías de especialidad y proyectos culturales que necesitan una identidad que aguante tanto una etiqueta como una portada.
Para quién trabajamos Nos interesan los proyectos donde hay una decisión real que tomar: cómo se ve un menú, cómo se distingue un lote de café en el anaquel, cómo se sostiene una colección de libros sin repetir la misma fórmula. No hacemos identidades genéricas para llenar un catálogo.
Cómo pensamos el oficio Cada encargo arranca con investigación de contexto, pruebas de impresión y una paleta cromática definida antes de producir archivos finales. La retícula, la tipografía y el papel se eligen juntos, no por separado, porque el resultado se decide en la mesa de trabajo y no solo en la pantalla.
Nuestro tono Preferimos la claridad al espectáculo. Explicamos las decisiones de diseño con argumentos, mostramos pruebas intermedias y dejamos registro de lo que se descartó. Así el cliente entiende por qué una pieza funciona y puede defenderla frente a su imprenta o su equipo.
Cómo nos organizamos Trabajamos por proyecto cerrado o por acompañamiento mensual, con entregas en PDF, AI y SVG y sesiones de revisión en línea. Somos un equipo reducido y eso nos permite mantener cada proyecto en pocas manos, sin capas intermedias que diluyan el criterio.
Di Magrimento no nació como agencia. Empezó como un encargo suelto de papelería para una cafetería que no tenía presupuesto para una identidad completa, y de ahí se armó el criterio que hoy sostiene cada proyecto: entender el contexto antes de dibujar, probar en papel antes de exportar.
Los primeros meses fueron de tarjetas de presentación, menús y algún logotipo para negocios del rumbo. Aprendimos a trabajar con imprentas locales, a pedir pruebas de color y a explicar por qué un bermellón no se ve igual en papel mate que en couché. Esa etapa dejó una costumbre que sigue: nunca cerrar un archivo sin verlo impreso.
Cuando empezaron a llegar editoriales pequeñas y proyectos culturales, el estudio cambió de foco. Ya no se trataba solo de un logotipo, sino de un sistema que aguantara portadas, interiores, señalética y redes sin perder coherencia. Ahí se definió la retícula tipográfica como base de trabajo y la paleta de dos tintas sobre fondo hueso como sello reconocible.
Cada proyecto arranca con una llamada inicial donde se revisa el contexto del cliente: a quién le habla, dónde se va a ver la pieza, qué imprenta o proveedor va a producir. Después vienen las pruebas de impresión y la definición cromática antes de producir archivos finales. Las entregas se hacen en PDF, AI y SVG, con sesiones de revisión en línea para ajustar sin alargar el proceso.
La identidad para una cafetería de especialidad en Roma Norte obligó a resolver empaque, vitrina y etiquetas de lote en un mismo sistema. Las portadas para una editorial de ensayo enseñaron a construir colección sin repetir fórmula. Y el sistema de papelería para un despacho de arquitectura confirmó que un manual de marca bien hecho ahorra meses de idas y vueltas con proveedores.
Con el tiempo se definieron dos modalidades claras: proyecto cerrado, cuando el alcance está delimitado desde el inicio, y acompañamiento mensual, para marcas que publican, lanzan o cambian con frecuencia. Ambas comparten lo mismo: entregables concretos, revisiones acotadas y archivos listos para imprenta o uso digital.
El estudio sigue trabajando desde Ciudad de México con marcas independientes, editoriales pequeñas, cafeterías de especialidad y proyectos culturales. No buscamos volumen: preferimos pocos encargos al año, bien investigados y bien impresos. Si tu proyecto encaja en ese perfil, la llamada inicial es el mejor punto de partida.